El lunes pasado realizamos el experimento para averiguar dónde está la sal en el agua marina, y mirad por donde llovió por la tarde y el miércoles tuvimos que repetir el experimento. Nos atrevimos a anticipar el resultado e hipotetizar lo que iba a pasar: "el sol absorbería el agua y se convertiría en sal".
Al recoger el recipiente, esto es lo que vimos:
Y tras la pregunta ¿qué ha pasado?, continuaron con la misma afirmación que el primer día:
"el sol absorbe el agua y se convierte en sal".
Para reconducir la respuesta, les proponemos mojarnos un poco el brazo con agua de mar y ponernos al sol para que se seque. Una vez seco, chupamos el brazo y¿qué pasa? , está salado, ¿se habrá convertido el agua en sal?. Un niño dice, no, la sal estaba en el agua, se ha secado el agua y se ha quedado la sal. Entonces volvemos a intervenir, ¿y el sol qué ha hecho?, vuelven a decir, ha absorbido el agua y puntualizamos, más que absorber, ha evaporado el agua.
Concluimos: El sol evapora el agua y la sal se queda en el recipiente.